Boteco

Carne de boteco

Hace pocas semanas estábamos almorzando en la parisina rue du Cherche-Midi con Miguel. Le estuvimos preguntando sobre Brasil y América en general pues él pasó casi dos años recorriendo de norte a sur el continente con dos mochilas y su ordenador, experiencia que posteriormente plasmó en su libro Beat’ eando las Américas.

Sentados a la mesa nos estuvo relatando anécdotas y peculiaridades, entre ellas, la importancia social de los bares, el baile,  la música en vivo y del Boteco (definición de  simpático bar urbano con aire de tugurio y un poquito canalla donde se puede ir a tomar una cerveza bien fría).

A mí se me encendió el piloto de modo españolator on enseguida. Me entusiasmó la imagen pues habiendo vivido expatriada en varios países, confieso añorar un poquito el ocio frivolón de bares con música donde se puede bailar como puntos de encuentro entre amigos. Es así. Mira que me gusta un cubata con hielo y un bailoteo. Esa tendencia de nuestros vecinos europeos al indoor sedentario a veces consume el ánimo.

Total, que al despedirnos Miguel me lanzó la pelota diciéndome que pocos hispanoparlantes realmente acaban dando a conocer sus vivencias en Brasil “—No creo que yo vaya a ser una excepción. Más bien soy carne de boteco”  le contesté, y él me replicó con su audacia y simpatía gallega que ya tenía título para comenzar a escribir.